Tartaleta crujiente de chocolate con crema de chirimoya

Te traigo una recetita muy apropiada para estas fechas navideñas, porque indudablemente todos relacionamos las navidades con lo dulce: turrones, polvorones, chocolate y demás pecados, ¿verdad?

 

Y si… ¿a la vez de calmar tu antojo de dulce, te nutres y te cuidas?

 

Supongo que mi receta no podrá competir con la mayoría de dulces navideños tradicionales, pero es tan fácil de hacer, está tan rica y tan libre de culpa que la satisfacción llega ¡¡por triplicado!!

 

Esta receta se puede endulzar tanto como se quiera pero utilizando el azúcar más sano que existe, el de las frutas. En este caso he utilizado dátiles.

 

Es común creer que los dátiles son bombas de calorías, pero no es cierto. Es mucho mejor un dátil que cualquier dulce con azúcar refinado, ya que no contiene harinas ni grasas y además contienen agua, vitaminas, minerales y fibra, por lo que su índice glucémico es más bajo

(IG: capacidad de un alimento para aumentar el nivel de azúcar en la sangre).

 

Para sustituir las harinas (que ya sabes que no soy muy fan), he utilizado boniato.

 

Es infinitamente más sano que las harinas, ya que el nivel de procesado es mínimo y está totalmente libre de gluten (el gluten significa pegamento, a mi no me suena muy bien, por si acaso lo evito). Como es dulce no tendremos que añadir muchos dátiles, así que otro punto a favor 😉

 

Otro ingrediente estrella de esta receta son las nueces. Los frutos secos crudos son una fuente maravillosa de grasas insaturadas, absolutamente necesarias para que nuestro organismo funcione al 100%.

 

Si comemos de una forma equilibrada y sin excesos no nos hace falta contar calorías. No pensaremos más eso de “este alimento engorda” o “no engorda”. La teoría de las calorías se ha caído ya por su propio peso… Hay que comer con moderación, alimentos de verdad, con el mínimo procesado, que contengan todos sus nutrientes y que nos sacien de verdad . Nada de calorías vacías y llenas de aditivos.

 

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Vale, ahora sí puedo soltar mi receta. Puede comerse como postre, merienda o como un desayuno especial. Allá va:

  • 500 g de boniato (pesados sin pelar en crudo)
  • 50 g de nueces
  • Dátiles al gusto
  • Cacao o algarroba al gusto (60 g aproximadamente)
  • 1 cucharada de canela
  • 100 g de trigo sarraceno germinado y deshidratado (o 100 g de copos de avena, pero se eliminará el efecto crujiente)
  • 1 chirimoya muy madura (o mango, papaya, plátano…)
  • 1 limón

 

Procedimiento:

1. Para disminuir el IG de los boniatos se deben cocer al vapor, enteros, bien lavados y con la piel. Déjalos enfriar un poco y pélalos. Si no tienes vaporera puedes cocerlos en agua hirviendo, es mejor que en el horno.

2. En una picadora picamos los dátiles (si son Medjool se pueden amasar con las manos) junto con las nueces con una pizca de sal marina. Añade la canela, el cacao y una cucharadita de ralladura de limón

3. Puedes comprar el trigo sarraceno germinado y deshidratado o hacerlo tú misma/o.

El trigo sarraceno es la semilla más fácil de germinar. Si las deshidratas puedes preparar mucha cantidad y conservarlo en un bote de cristal varias semanas. Puedes utilizarlo en ensaladas, en cremas de verduras y de fruta, y en dulces como este. ¡Su efecto crujiente es brutal!

 

Para germinarlo:

Deja en remojo las semillas un mínimo de 15 min, escúrrelas y déjalas en un colador o en una bolsa de germinar colgada de algún lugar. Debes mantenerlas húmedas pero no encharcadas, humedécelas pasándolas bajo el grifo 2 o 3 veces al día. En 24 h ya les habrá salido un pequeño rabito (en verano en 12h).

 

Para deshidratarlo:

Para que queden crujientes y creen un efecto como el turrón de chocolate, hay que secarlas bien. Si tienes deshidratadora ponlas a secar a 42º unas 6-8 horas hasta que quedan crujientes. También puedes secarlos al sol, ¡en verano se secan más rápido que en deshidratadora!

 

¿Por qué germinar el trigo sarraceno? aquí te hablo de los enormes beneficios de los germinados.

 

4. Añade el trigo sarraceno (o los copos de avena) y pica de nuevo hasta obtener una masa manejable pero tierna y jugosa. Con la ayuda de un molde forma las bases de las tartaletas. También puedes hacer bolitas como en la foto. Mételas en el frigorífico para que solidifiquen bien.

5. La crema es mejor añadirla  justo en el momento de servir, para evitar que se oxide y se oscurezca. Simplemente abre la chirimoya en dos y quítales las semillas con una cucharilla (¿podrás evitar chupetear las semillas?? hahaha). Bate la pulpa en la batidora con un chorrito de limón y 2 o 3 hojas de hierbabuena. Coloca una capa de crema encima de las tartaletas y decora con nueces picaditas y más hojitas de hierbabuena.

¡Listas! Saboréalas bien, están tan jugosas que son una delicia. Las trufas o la tartaleta sin la crema, puedes guardarlas hasta 5 días en la nevera. Puedes utilizar cualquier otra fruta dulce para hacer la crema, el mango y la papaya combinan especialmente bien al ser muy digestivas. También puedes poner una capa de fruta en láminas y listo.

 

Os deseo que paséis unos días muy bonitos junto a la familia y los amigos, que deis y recibáis muchos besos y abrazos y compartáis un millón de risas.

 

¡¡¡¡Muchos besitos y Felices Fiestas!!!!

 

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