¡Hola, ¡encantada de tenerte por aquí!
Soy Estefanía y estoy deseando contarte mis secretos sobre Cocina Vital para personas activas y deportistas.

Lo primero que quiero que sepas, es que soy una persona normal. Seguramente soy muy parecida a ti.

No soy ninguna deportista de élite, también sufro cuando hago deporte y tengo que esforzarme para superar mis límites. Pero lo disfruto y lo necesito cada día.

Me alimento muy bien pero a veces peco, porque creo que es importante permitirme tropezar de vez en cuando y darme cuenta de que iba mejor por el camino que había elegido. Sin prohibiciones ni radicalismos soy más feliz.

Soy una persona alegre, pero a veces me sale el mal humor, jaja, pero me dura poco y sé pedir perdón.

La naturaleza, el medio ambiente y la sostenibilidad, son palabras clave en mi vida.

Y sí, a veces puedo ser indecisa. Aunque en realidad se bien lo que quiero. Soy géminis, no se si eso explicará algo.

Ahora te hablaré un poco de mi historia, para que entiendas de dónde viene todo esto de la Cocina Vital y Energética y para que nos conozcamos un poco más.

Desde niña fui un pequeño Ser Vital que le encantaba el deporte, estar al aire libre, jugar, ¡¡todo lo que era moverse!! Pero tenía un problema de salud que me lastraba. Obesidad infantil.

Con 11 años era muy bajita para mi edad y me sobraban 9 kg para ser una niña sana. Tenía asma, no podía correr como los demás, sentía ansiedad por la comida y mi cuerpo me limitaba. Lloraba a escondidas, recuerdo muy bien esa angustia.

Fue una etapa corta de mi vida, desde los 8 a los 12 años, pero me han marcado profundamente. A muchos niños les estará pasando ahora mismo. La obesidad infantil en España es abrumadora.

Pedí ayuda a mis padres. Ellos vieron una oportunidad perfecta para enseñarme a comer y decidieron acudir a un endocrino y nutricionista.

Lo cierto es que fue todo un ÉXITO. No me pusieron una dieta, sino que me enseñaron a comer. Entendí que el azúcar era veneno; que las harinas no me aportaban nada y que me inflamaban; y que freír era la peor forma de cocinar los alimentos.

Mi médico me dijo que podía comer de todo menos azúcar, pan y fritos. ¡Y nos pusimos manos a la obra!

Fue todo un proceso de aprendizaje para mi y para mi familia. Ahora miro atrás y me sorprendo de mí misa, tan pequeña y tan consciente de lo que quería.

Ayudó mucho mi curiosidad innata por la cocina, por probar cosas, por entender el por qué de todo. La clave fue que lo hice muy progresivo, tardé más de 1 año en tener un peso saludable, pero fue para SIEMPRE. Nunca más he dado un paso atrás.

El asma casi desapareció y mi cuerpo ¡¡volaba!! Recuerdo que el deporte fue una motivación enorme para seguir alimentándome bien.

Sólo hubo un pero. Se olvidaron de enseñarme a valorar lo que realmente importa, que es sentirme VITAL desde dentro, estar saludable y en sintonía con lo que SOY. Más allá del peso, de la actividad física y de todo lo que se ve desde fuera. Eso sí fue un trabajo que duró años y que tuve que hacer yo sola.

A los 18 años, en la universidad, dejé de comer carne. Estudiaba Ciencias Ambientales y se abrió en mi una consciencia ambiental aún mayor. Una conexión total con mi entorno. La industria cárnica me parecía insostenible y cruel.

En esta época descubrí una actividad física que me apasionaba. ¡¡El deporte en la naturaleza!! Correr, escalar, caminar por la montaña, nadar en el mar, entrenar al aire libre y para estar fuerte, no para adelgazar. Era otro concepto. Mi cuerpo era mi gimnasio.

Pero a raíz de hacer más deporte, olvidé lo que bien aprendido tenía sobre las harinas. Me dio por comer muchos hidratos pero de mala calidad. Comía mucho pan y pasta, en casi todas las comidas.

No volví a engordar porque mi gasto energético era muy alto, fue peor que eso… Mis digestiones eran lentas y difíciles, tenía muchos y dolorosos gases, inflamación abdominal, dolores musculares, estreñimiento y diarrea… Esta época la recuerdo con aún más angustia que cuando tenía obesidad.

¿Qué me estaba pasando?

Tardé años en darme cuenta de la raíz del problema. Probé de todo. Nada me funcionaba. Lo peor era que no podía rendir en el deporte, sufría contracturas musculares cada dos semanas que me obligaban a hacer reposo. Terrible.

Me volví un ser cansado, dolorido, inseguro, con cambios de humor, triste y repleta de contracturas musculares.

Gracias a mi osteópata y kinesióloga holística, detectamos el problema. Mi alimentación vegetariana no estaba equilibrada. Comía trigo y queso en exceso, poca variedad de fruta y verdura, me faltaban proteínas vegetales que pudiera digerir bien (tenía intolerancia a las legumbres) y combinaba fatal los alimentos.

Mi comida en vez de aportarme energía, estaba apagando mi vitalidad. Y yo que me creía que lo hacía genial…

No me lo podía creer, ¿sería tan sencillo como cambiar mi alimentación?

Tengo que confesar que no fue fácil. En concreto las harinas y los lácteos me habían creado una verdadera adicción. Al principio los dejé de forma radical, pero vinieron la ansiedad, la rabia, la incomprensión… Hasta que por fin di con la clave:

El respeto hacia mí misma, escuchar a mi cuerpo, darme todo el tiempo que necesitaba, hacer cambios progresivos pero definitivos. Crear HÁBITOS.

Comenzó mi andadura en la cocina consciente, en la alimentación natural y se abrió un mundo ante mis pies. Todo fluía de nuevo, volvía a sentirme VITAL y repleta de energía.

Todo esto que tan rápido te he contado, fue un aprendizaje largo y profundo. Otra gran marca en mi vida.

Después de todo esto lo tuve claro. Tenía que formarme para conocer a mi cuerpo en profundidad, ¡era importantísimo! Cursé un Master en Dietética y Nutrición Humana (Universidad de Cádiz), otro master en Cocina y Alimentación Vegetariana 70% Cruda (Escuela de Cocina de Ana Moreno) y me formé como entrenadora personal, especializada en entrenamiento funcional (FIDIAS).

Soy un cóctel explosivo de salud: ambientóloga, entrenadora en la naturaleza y chef de cocina vital y energética

Ahora sí, creo que puedes entender cómo he construido los 3 pilares básicos que rigen mi proyecto de vida. Mis mantras son:

Que tu alimento sea tu medicina: a través de una cocina sencilla, práctica y que te nutra.

Que tu cuerpo sea tu gimnasio: entrenamiento del movimiento, con el mínimo material.

Que tu consumo sea sostenible: consumir menos, vivir mejor.

Llevo años inspirando y ayudando a personas que quieren tener un consumo más sostenible; a personas que quieren sentirse vitales y cambiar su forma de cocinar y de alimentarse; a personas que desean entrenar de otra manera, para que su cuerpo funcione en su deporte favorito, en su trabajo, en su día a día. Te enseño a estar preparado para la vida.

Quiero que te enamores de tu cocina y de ti misma/o. Que practiques una actividad física saludable y que entiendas por fin a tu cuerpo.

¿Cómo puedo ayudarte?

  • A través de mi blog quiero regalarte consejos prácticos y recetas. ¡Contagiarte de vitalidad!
  • A través de mis cursos de cocina (presenciales y online) quiero enseñarte lo fácil y deliciosa que es la cocina vital y energética y a practicar un consumo consciente.
  • A través de mi Programa personalizado de Cocina Vital y Energética. Tanto presencial como online.
  • A través de un entrenamiento funcional en la naturaleza (personales y en grupo) quiero que te diviertas a la vez que consigues un cuerpo fuerte y preparado para la vida, mientras que respiras aire puro, recibes los rayos del sol y derrotas al frío invernal.

Quiero aclarar que NO me dedico a poner dietas ni diagnostico problemas nutricionales. Yo te puedo ayudar a llevar a cabo las recomendaciones de tu médico, terapeuta o nutricionista a través de mis 3 pilares: cocina, actividad física y sostenibilidad ambiental.

Creo que ya sabes mucho sobre mí. Ahora me encantará saber si te sientes identificada/o y si crees que leerme te puede ayudar. Así que puedes ponerme un comentario para que nos sigamos conociendo o escribirme a estefania@unservital.com para lo que me necesites. Respondo siempre, ¡lo prometo!

Te mando un abrazo Vital y Energético!!

Estefanía Aleu

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