Queso vegano: versión fácil y rápida

¡Hola!

 

Hace mucho que aprendí a hacer “quesos” con frutos secos, pero hasta ahora no había encontrado la forma de hacerlo fácil y sin largas esperas. Ya sabes que mi estilo es lo práctico, recetas sencillas y con ingredientes de cercanía.

 

¡Y lo he conseguido!  Además, es un queso que sale muy bien de precio, tan sólo tiene 3 ingredientes principales (uno de ellos es agua) y el resto son extras que tú le quieras poner.

 

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De pequeña me sentaba muy mal la leche y dejé de tomarla. Pero comía queso y yogur, ahora me doy cuenta que en exceso. Quizás por ese miedo infundado de que no iba a crecer o de que mis huesos serían frágiles… Muchos años después, mi osteópata me recomendó que dejara de comer queso y yogur por un problema de inflamación (los comía cada día). Me deprimí tan sólo de pensarlo. Era literalmente adicta. ¿Te pasa a ti también?

 

Pues lo he conseguido, y la clave ha sido no imponérmelo a la fuerza. Tan sólo el ser consciente de que:

  • La industria láctea es tremendamente cruel, incluso peor que la cárnica (puedes leer más aquí);
  • El queso NO es un producto vegetariano, está hecho con cuajo animal (parte del estómago de la cabra, cordero o ternero lactante, tras mamar por primera vez). Algunos están hechos con cuajo vegetal (infusión de flores de cardo) como la torta del Casar, o con cuajo microbiano, como algunos quesos frescos.
  • Hay calcio de calidad en otros alimentos como el sésamo, las almendras o las verduras verde oscuro.
  • Creo que es antinatural comer lácteos de adultos, tarde o temprano dejamos de digerir bien la lactosa porque no somos lactantes.

 

Saber todo esto fue haciendo mella en mí y dejé de lado el queso casi sin darme cuenta. Ahora lo como muy de vez en cuando y siempre de cabra y con cuajo vegetal o microbiano. Pero lo que me ayudó definitivamente fue tener siempre un queso de frutos secos en la nevera. Puedes hacer mucha cantidad y consumirlo durante meses, se conservan muy bien.

 

Te voy a dar la versión fácil y rápida. Es como un queso de untar. Para hacer un queso consistente y que puedas cortar hace falta más tiempo y una técnica más elaborada. Si te interesa pídemelo y te preparo un post.

 

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Allá va la receta:

 

Ingredientes:

  • 3 tazas de almendras crudas (o anacardos o incluso pipas de girasol si eres alérgico a los frutos secos)
  • 1 taza de agua
  • 4 cápsulas de probióticos

Que no te eche para atrás lo de los probióticos, los puedes comprar en cualquier farmacia o herbolario. No hace falta que te compres los más caros, cualquiera te servirá para hacer queso. Un bote de 90 cápsulas de acidofilus puede costar unos 7€ y se conservan durante años. ¡Te dará para hacer muchísimos quesos!

 

Procedimiento:

1. Lava las almendras y déjalas en remojo un mínimo de 8h. Escurre este agua y lava de nuevo.

* Si son almendras con piel será mejor quitársela para que el queso quede blanquito. Puedes escaldarlas para que la piel salga fácilmente. Coloca puñados de almendras en un paño de cocina y frota enérgicamente para que salgan las pieles. Esto es lo más laborioso, si quieres ahorrártelo mejor que las compres sin piel.

 

2. Abre las cápsulas de probióticos y añade el polvo en el agua y remueve.

 

3. Bate las almendras con este agua de probióticos hasta que quede una masa homogénea sin grumos.

* Si tu batidora no es capaz de batir con esta cantidad de agua, vuelve a preparar agua de probióticos (1/2 taza de agua con 2 cápsulas de probióticos) y ve añadiendo el agua poco a poco hasta que consigas batir sin problemas. Si te queda demasiado líquida, pon la mezcla en una bolsa de tela y escurre el exceso de líquido.

 

4. Dispón esta masa en un recipiente de cristal bien limpio y cubre con film transparente. Deja que fermente a temperatura ambiente 24-48h. Si lo dejas junto a una fuente de calor como un radiador o en una yogurtera se acelera el proceso.

* Cuando hace mucho frío tarda un poco más, y cuando hace calor con 8h es suficiente. Tan sólo tienes que probarlo para saber si está fermentado. Tendrá un sabor ácido, puedes dejarlo más tiempo para un sabor más fuerte o menos para un sabor más suave, es así de sencillo.

 

5. Y ahora es el momento de darle el sabor que te apetezca o hacer distintas versiones. Te propongo varias:

 

Versión queso fresco: cantidades al gusto

  • Sal marina sin refinar
  • Aceite de oliva virgen extra (sólo un poco, para darle un toque)
  • Levadura nutricional (opcional, pero da más sabor a queso)
  • Pizca de ajo en polvo

 

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Versión queso a las finas hierbas: Procede igual que como en el queso fresco y añade:

  • Mezcla de hierbas provenzales o tomillo, orégano o la hierba seca que tengas en casa
  • Pimienta negra

Versión al pimentón: Procede igual que como en el queso fresco y añade:

  • Pizca de pimentón dulce y picante o de pimentón de la Vera
  • Pizca de pimienta negra

Versión queso con tropezones: Procede igual que como en el queso fresco y añade

  • Tomate seco re-hidratado en agua, cortado en trocitos pequeños
  • Orégano
  • Pimienta negra

* Ésta última versión no se conservará mucho tiempo, por el tomate.

 

Y así ¡hasta el infinito! Haz tu versión favorita, se me ocurre ahora mismo uno con aceitunas…

 

Debes guardarlo en botes de cristal con tapadera en la nevera. No toques el queso con utensilios de metal, mejor madera o cerámica. Procura no contaminarlo, por ejemplo mojando verduras directamente en el bote donde tienes el queso.

Por supuesto puedes hacer menos cantidad de la que te indico en la receta, pero te aseguro que merece la pena hacerlo en abundancia y comerlo durante semanas o meses.

 

Puedes untarlo en un pan, comerlo con verduras crudas, untarlo en rodajas de verduras a la plancha, añadirlo a la pasta o a la ensalada y darle un toque especial de sabor, proteína y calcio a cualquier plato.

 

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Si te ha gustado me encantaría leer tus comentarios, saber si lo vas a probar, y si lo has hecho dime qué te parece el invento.

 

Claro que esta versión fácil y rápida no es igual que un queso real, pero está bien para salir del paso. Si quieres os puedo poner la versión más elaborada para conseguir un queso ¡que te dejará sin palabras! Por ejemplo el de mozzarella. ¿Te interesa?

 

Espero haberte ayudado a que tomes consciencia de tu consumo y a que des un paso más hacia una alimentación saludable. Y recuerda, no sólo vale con alimentarte bien. Entrenar, caminar y conectar con la naturaleza es clave para vivir como un Ser Vital auténtico. Échale un vistazo a mis post sobre entrenamiento.

 

¡Salud y VITALIDAD!

 

Showing 4 comments
  • Carmen Mosteiro
    Responder

    Muy buena idea para hacer un montón de quesos variados y con nueces tiene que estar muy rico

    • Estefania
      Responder

      Mmm… Con nueces nunca lo he probado, pero no debe estar nada mal! Se suelen usar frutos secos blanquitos, con sabor neutro para que se parezcan más al queso, como almendra, anacardo, nuez de Macadamia, pipas de girasol… Pero ¿por qué no con nueces? Si te animas a probarlo me cuentas!

  • Marta
    Responder

    Me parece una idea fantástica, yo soy muy adicta al queso así que pienso probarlo a ver si consigo sustituirlo. Muchas gracias

    • Estefania
      Responder

      Me alegro mucho Marta! Espero que esta receta te ayude. Intenta tener la mente abierta, está claro que no es como un queso de verdad… Pero un “queso” que puedes hacer tú misma, sin sufrimiento animal, con un poder nutritivo superior y que es tan fácil de hacer y dura tanto!! Tiene muchos puntos a favor, ¿verdad?

      Un abrazo! Espero volver a verte por aquí : )

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