El desayuno ideal

¿Cómo te has despertado esta mañana? Yo no suelo tener hambre al despertar, por eso suelo tomar un vaso de agua tibia con el zumo de medio limón. Esto está bastante de moda ¡por fortuna! Muchas personas ya lo hacen y es un verdadero regalo para el organismo: alcaliniza, depura, despierta, refresca el aliento, es un gran antioxidante y activa el sistema inmune.

 

El desayuno es exactamente eso: dejar de ayunar, romper el ayuno nocturno, ¿te habías parado a pensarlo?

 

Nuestro organismo, durante la noche (si hemos cenado temprano y ligero) se dedica a hacer sus labores de limpieza, de reconstrucción de tejidos y músculos, de reposición de células, etc. Es decir, es nuestro momento para volver al equilibrio y que todo fluya de nuevo.

 

A todos nos ha pasado que después de una cena pesada nos despertamos embotados y sin energía, ¿verdad? El organismo ha estado digiriendo en vez de lo que le tocaba hacer. Si no le dejamos limpiarse, el cuerpo empieza a acumular toxinas que son verdaderos venenos. Debemos ser conscientes de todo esto para saber qué necesita nuestro cuerpo al despertar.

 

No estaría mal que nuestro sistema digestivo se preparase, poco a poco, para su trabajo diurno que será digerir.

 

Si le damos bollería, galletas, pan, mantequilla, embutidos, leche, café, azúcar… (que es el desayuno estándar) ¿qué crees que ocurrirá? Vaya despertar… Es como si tu despertador fuese un martillo!!

Y si le damos agua tibia con limón, un licuado, un batido de frutas, fruta fresca, leche vegetal calentita, una infusión… Qué diferencia, ¿verdad? Sobran las palabras.

 

Hablo del momento justo después de despertarnos. Pero media hora o una hora después o a media mañana, cuando te entre hambre de verdad, es el momento de comer sólidos y alimentos que requieran de una mayor trabajo digestivo.

 

Si quieres sentir la ligereza y la vitalidad natural que deberíamos sentir por las mañanas, que es nuestro mejor momento, empieza a despertar con mimos a tu sistema digestivo: agua con limón, licuados, infusiones, batidos de frutas… Y a media mañana come algo  más denso.

 

Poco a poco ve haciendo cambios en tu comida de media mañana: pan de harinas refinadas por un buen pan integral, leche de vaca por alguna leche vegetal, prueba algún día a hacerte un batido de frutas y hojas verdes a ver qué tal te sientan, pero todo con calma y curiosidad.

 

Para mi la clave fue empezar el día con un vaso de batido verde, lo probé con bastante reparo dudando sinceramente de que me pudiera gustar… ¡Pero fue un gran éxito! Menuda sorpresa me llevé cuando lo probé.

 

Y seguí tomando tostadas con aceite y tomate y café con leche de avena, pero a media mañana y menos cantidad. La consecuencia directa fue una gran energía y unas digestiones mucho más livianas, mejoró mi tránsito intestinal, disminuyó la inflamación abdominal que siempre sentía después de desayunar… ¡¡Estaba tan feliz!!

 

Lo que pasó con el tiempo fue que empecé a experimentar con nuevos batidos, cada vez me apetecían más, me hacía más cantidad y sin darme ni cuenta, ¡¡dejé de tomar pan y café!! Para mi eso era totalmente impensable, pero como no me forcé, simplemente ¡¡ocurrió!! Y llevo así casi 7 años.

 

Ahora soy una persona nueva, las mañanas son sin duda mi mejor momento, y mi desayuno mi comida favorita

Te pongo cuál fue el batido con el que me inicié, muy ligero y antiinflamatorio:

  • 1 rodaja de piña
  • 1 naranja
  • 1 puñado de espinacas
  • 1 o 2 dátiles (opcional)

Tan sencillo y con tanto poder antioxidante y digestivo.

Luego me pasé a otros más saciantes:

  • 1 mango o 1 plátano
  • 2 hojas de acelga sin el tallo
  • 1/2 taza de leche de almendra (o cualquier leche vegetal)
  • 1 c de canela (opcional)

Batir y listo. Sacia, te nutre y te mantiene con energía toda la mañana.

 

Espero haber despertado en ti la curiosidad y que te hagas tu primer batido verde. O si ya los habías probado, anímate a convertirlo en un hábito. Prueba con la fruta que tengas en casa, por un poquito de hojas al principio, la que más te guste (perejil, hierbabuena, lechuga, apio…) y experimenta!!

 

Me encantaría que me contaras qué tal te ha ido en un comentario. Ahora mismo me voy a por mi batido de mango y hojas de remolacha… ¡¡ÑAM!!

 

Showing 4 comments
  • Cayetano
    Responder

    Yo por ahora tomo el sumo de limón y me sienta muy bien, una hora más tarde tomo el desayuno tradicional, me resulta difícil tomar otra cosa en el trabajo, pero aún así estoy perdiendo un poco de peso.

    • serunservital
      Responder

      ¡Muy bien! Primer paso con éxito 😉 Puedes probar, cuando te sientas preparado, a prepararte un batido la noche antes y llevártelo en un termo o en un bote de cristal y tomarlo en el trabajo. No utilices citrinos ni piña que son las frutas que pierden más propiedades y sabor con el tiempo. Anímate a probarlo al menos una vez por semana, por ejemplo ¡¡los lunes!!

      Un abrazo!

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