Adelgazar para siempre

Hola Seres Vitales,

Quizás os sorprenda el título de la entrada, pero es que hay tantas personas que no se sienten bien con su peso, que tengo el deseo de ayudarles. Estoy segura de que la mayoría sabe lo que tiene que comer y, sobre todo, lo que NO debería comer, pero no son capaces de llevarlo a la práctica. ¿Por qué ocurre esto?

Yo tengo un método, el que aplico con mis clientes, que te permite perder peso sin hacer una dieta establecida, sin prohibiciones, sin ansiedades… y para siempre. Te parecerá increíble. Quiero explicarlo para que seáis conscientes de que es posible, de que tenéis que olvidaros de las dietas milagro, de las calorías, de las restricciones dietéticas, que no son más que un acto de desamor hacia nosotros mismos. Cuando nos prohibimos comer algo, normalmente suele ser algo que nos gusta mucho y nos genera un gran malestar, a no ser que sea motivado por alguna enfermedad, por religión o por ética, como hacemos los vegetarianos, en cuyo caso nos sentimos muy satisfechos de hacerlo y nos genera felicidad 🙂

¿Por dónde empezar?

Quiero hablaros del primer paso que toda persona que quiere perder peso para siempre, tendría que hacer. Cuando tenemos sobrepeso, es como si nuestro cuerpo nos hablara y nos dijera que “algo no va bien”. Es un síntoma de algo, tenemos que averiguar qué nos quiere decir, es como cuando se nos enciende un piloto rojo en el coche. ¿Qué harías si se te enciende una luz roja en el cuadro de tu coche? Lo más normal es que le prestes atención, si sabes qué significa lo solucionarás rápidamente y si no, lo llevarás a un taller para que averigüen qué le pasa para luego ponerle solución, ¿verdad? Cuando tenemos sobrepeso y no lo reconocemos, es como si viésemos el piloto rojo encendido pero nos diese igual. Cuando reconocemos nuestro sobrepeso, pero seguimos con los mismos hábitos, es como si viésemos el piloto rojo y nos agobiamos pensando en que algo va mal, pero seguimos usando el coche cada día, con ese miedo pero sin hacer nada. Y cuando tenemos sobrepeso y hacemos una dieta puntualmente, es como si cortásemos el cable para que el piloto se apague. Se elimina la señal de aviso de que el coche está estropeado, pero el problema seguirá ahí. Perderás peso, pero lo recuperarás porque no has eliminado el problema de raíz. Hay que atender a la causa del sobrepeso, no sólo luchar contra el efecto que son los kilos de más.

¿Cuáles son esas causas?

Pues esto, amigos míos, depende mucho de cada persona. No puedo daros una receta común para todos que os permita solucionar el problema de la noche a la mañana, pero sí puedo orientaros para que podáis buscar por vosotros mismos vuestra causa individual.

Cuando la razón de nuestro sobrepeso es claramente que comemos de más, a deshora, alimentos que nos hacen sentir culpables… La causa más común es que sentimos hambre emocional. A veces comemos para anestesiarnos de un sentimiento de soledad, de aburrimiento, de miedo a enfrentarnos a algo, para premiarnos o para castigarnos por algo, por autocompasión… Ciertos alimentos se convierten en una droga legal al alcance de todos, que al comerlos nos hacen olvidarnos de nuestro sufrimiento, pero tan pronto como desaparece la sensación de saciedad física (que confundimos con saciedad de emociones), vuelve a aparecer y tendremos que seguir comiendo. Esto puede ocurrirnos en mayor o menor medida pero, si te paras a pensar, a todos nos pasa o nos ha pasado, también a mí.

¿Qué podemos hacer si detectamos el hambre emocional?

hambre-emocional

Pues en función de qué sentimiento sea el que queremos saciar, tendremos que actuar de una forma u otra. Por ejemplo, si nos sentimos solos, la mejor manera de enfrentarte a ello no es llenando tu vacío con comida, pero tampoco con mil actividades, pues esa emoción seguirá ahí. La mejor forma de rellenar el vacío es con algo que nunca nos va a fallar: con nosotros mismos. Resulta extraño, pero una vez que aceptes que estás solo y empieces a hacerte caso, a dedicarte tiempo para ti, a quererte… ese sentimiento desaparecerá. Huir de los sentimientos hace que permanezcan en tu vida.

Si tu emoción es el aburrimiento, ¡actívate! Apúntate a algo, haz deporte, juega a algo divertido, lee, rodéate de personas con aficiones comunes y planea cosas. Siempre hay una alternativa a comer por aburrimiento.

Pero la emoción prioritaria que nos hace comer sin hambre, a deshora y alimentos que no nos hacen sentir bien después de comerlos, es el deseo de premiarnos por algo o por compasión. Cuando tenemos un día muy duro, o cuando llegamos a casa del trabajo satisfechos o insatisfechos o cuando estamos muy contentos y queremos celebrarlo, acudimos a la comida y/o bebida. Esto es algo muy difícil de cambiar. Lo tenemos arraigados desde que somos pequeños cuando nuestros padres cayeron en el error de premiarnos con la comida. Si detectas este sentimiento, te propongo algo. Intenta que ese premio al menos cumpla una función prioritaria, a parte de darte placer, y es que te nutra. No podemos olvidar que el fin último de comer es la nutrición de nuestras células. Así que, si deseo algo especial, darme un capricho, ¿cómo puedo hacerlo consiguiendo alimentarme? Pues elige una versión sana de lo que te apetezca. Si quieres un dulce, hay un sin fin de recetas de dulces sanos, caseros, con ingredientes naturales, ¡opta por alguno que te guste! puedes probar mi receta de pastelitos de nueces y algarroba o cacao. Si te apetece un snack salado con una cerveza, opta por ponerte un límite razonable con la bebida, no bebas sin medida, y elige un aperitivo sano que se pueda preparar en 10 minutos como:

  • Palitos de zanahoria, calabacín, apio, etc. mojados en tahín o en crema de aguacate (chafado con ajo, pimienta negra, sal y limón), por ejemplo.
  • Rollitos vegetales hechos con láminas de pepino o calabacín muy finas, con aceite de oliva, sal y orégano, rellenas de un trozo de aguacate o de queso vegano (ver receta aquí).
  •  Panecillos o palitos de verduras con hummus de zanahoria o de remolacha (pondré la receta próximamente).
  • Aceitunas, pepinillos, altramuces, cacahuetes tostados (no fritos), almendras crudas aliñadas (pondré la receta próximamente), nueces, etc.

En resumen, si quieres adelgazar para siempre, observa qué es lo que te hace comer sin control, sin hambre y con ansiedad y qué alimentos comes que no te nutren, que simplemente ejercen una función de anestesia de emociones. Suple esos alimentos que no necesitas por acciones encaminadas a solucionar esos problemas emocionales. Pide ayuda si lo necesitas, pero que sepas que serás TÚ el que tenga que enfrentarse a ellos. No pidas más que te pongan una dieta, pide que te ayuden a llevar a cabo todas estas acciones y adelgazarás para siempre.

Y recuerda que estoy para ayudarte. Escríbeme sin compromiso si tienes alguna duda, si quieres expresarte, si necesitas orientación, haré lo que esté en mi mano.

¡¡Feliz día!!

 

 

 

 

 

 

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